martes, 10 de diciembre de 2013

Horas muertas

Una criatura irresistible y apaleada, parecía brotar de un manantial brillante en el que hubiera estado sepultada durante un largo invierno.Había algo liberador en la forma en la que se mantenía a flote mientras la corriente discurría y nos llevaba sin que nada importara. Y nada importaba más entonces que la delicada pulcritud de su sexo, el aroma del cabello mojado y del tabaco, las piernas níveas al descubierto y nosotros ante el espejo mirándonos, embriagados de esa sensación fría y acuosa que resbalaba por la curva de la espalda desnuda... Le gustaba que la desnudasen así, serena y sin caricias, despojándola del amor con tanta rabia y crueldad que a veces creo verla ahí de pie, empujándome a la humedad de su boca en un eco lastimoso. Resuena en un silencio sordo pero resuena y te ahoga en su melodía. Resuena desde el río y desde las alcantarillas de la ciudad, filtrándose como el musgo por cualquier reducto de la habitación que es una jaula. Resuena invocando todas aquellas horas muertas en un inquietante desfile de imágenes rotas que se niegan a permanecer sumergidas.











jueves, 22 de agosto de 2013

De insomnios y despedidas. Parte I




- ¿Puedo preguntarte algo?.

- No veo por qué no.

- ¿A ti no te dan miedo las personas solas?.

- Te referirás a las personas que están solas, ¿no es así?.

- Hay personas que están solas, pero hay otras que lo son. Y lo son porque alejan de ellas todo lo que tienen a su alrededor y todo lo que tienen a su alrededor se aleja de ellas. Tarde o temprano siempre ocurre.

- ¿Por qué debería tener miedo yo, y no esa persona?.

- Esas personas tienen, bueno... tenemos miedo, constantemente. Te lo puedo asegurar. Un miedo insoportable a perder lo que consideramos nuestro, aunque eso nunca haya llegado a ser nuestro del todo.

- ¿Y cómo se vive cuando se tiene ese miedo, cuando pierdes algo que crees que es una parte de ti?.

- Vives, solo eso. O dejas de aparentar que vives y decides marcharte a algún sitio donde nadie te conozca.

- Pero, dejar todo atrás parece difícil. ¿No crees?

- Quedarse tampoco parece fácil cuando no tienes ningún motivo para hacerlo. Por lo menos ya no.

- Siempre hay algún motivo para no irse, si se busca, claro. Siempre hay algo a lo que aferrarse y algo que pueda aferrarse a ti.

- ¿Y si yo no quiero buscar nada más?. A lo mejor no soy como las demás. No quiero encontrar nada. De hecho, no quiero que nada ni nadie me encuentre ni que me retenga aquí, ni allí, ni en ningún otro lugar.

- Comprendo... no quieres ser de nadie.

- No puedo ser de nadie.

- Lo dices como si no tuvieras elección.

- La tengo, pero no es una elección real. Las posibilidades en las que pienso no existen, no me quedan más oportunidades, las gasté todas. ¿Acaso existe alguna alternativa a subirme en este avión ahora mismo?. No lo creo. Hay muchas vidas que me gustaría vivir y ninguna de ellas es esta. 

- No te conozco, pero puedo intuir que te pasa. Te auto inculpas sin cesar, te compadeces. Es curioso, alguien te hizo daño, se te nota en los ojos. ¿Por qué eres tan dura contigo misma?. Apuesto que a él, sin embargo, a él no eres capaz de recriminarle nada, de juzgarle por nada. Apuesto a que por eso te vas. 

-Me voy porque creo que nunca me acostumbraré a que me abandonen. Huyo, simplemente. Por la decepción, porque después de haber esperado tanto ya no puedo esperar más. No sé si me entiendes... Habrás escuchado eso de ''amo la traición pero odio al traidor'', ¿no?. Pues a mi me ocurre algo parecido. Permití que entrara en mi vida y cogiera de ella todo lo que quería, todo lo que quería de mí. Verás, puedes querer a una persona, pero aún así te destrozará. Puede abandonarte mil veces en medio de la nada, y tú seguirás pensando que te queda algo de amor para darle. Y que él querrá ese amor. 

-Puede que te resulte irónico, pero yo no puedo imaginar cómo él podría querer abandonarte a ti.

-Hablo con desconocidos en terminales de aeropuerto, me expongo al mundo, dejo a la vista de cualquiera mis fisuras y debilidades. Eso dice bastante de mí. Yo incito a que me abandonen pero pienso que no lo harán. Y me quedo sin nada, con las manos vacías y el corazón seco.
¿Tú le ves a él por alguna parte ahora? No. Lo que yo decía...Siempre he sido una pobre ilusa. ¿Te pareceré una estúpida, no?

- No lo eres. No saber decir lo que no sientes no te convierte en una estúpida. Te convierte en alguien valiente por decidir irte, y a él en alguien cobarde por no irse contigo, y por dejar que te vayas sin él. Deberías saberlo...

miércoles, 17 de julio de 2013

Dostoievski dijo: En nuestro planeta solo podemos amar sufriendo y a través del dolor.



Dostoievski dijo: ''En nuestro planeta solo podemos amar sufriendo y a través del dolor. No sabemos amar de otro modo ni conocemos otra clase de amor.''

Aunque las casualidades de ahora parezcan las de otros. 
Aunque nada se me parezca a tus manos, 
ni siquiera cuando me toco con mi lencería más cara
o cuando me hablan en francés. 
Mi insomnio dice que eres un cabrón 
y yo le digo que no existen sucedáneos a aquellos orgasmos,
 ¿que qué hago yo con una cama tan grande 
sino maldecir mi imperfección y tus besos?

...Pero a ti siempre te dedicaré mis ojeras más bonitas.

jueves, 20 de junio de 2013

Y pensarás ''¿Cómo se nos hizo tan tarde?''

No estoy triste ni por ti ni por mí. Estoy triste porque sé que voy a olvidarte. Porque voy a tener que crecer a la fuerza y no quiero. Porque no puedo conocerte de nuevo ni volver al principio. Estoy triste porque nunca seremos jóvenes otra vez,  y dentro de unos años ya no podré hablar de esto con nadie. Porque no recordaré la primera vez que hicimos el amor sino la última. Porque buscaremos algo que nos complete en camas ajenas, pero no perderemos el miedo a estar solos. Estoy triste porque algún día tendré hijos y no se parecerán a ti. Porque querré a su padre de la forma en la que se quieren los adultos, porque un día aprendí como no debo volver a querer a nadie nunca más. Porque aprendí nunca más seguir con devoción religiones inventadas sobre otra piel, nunca más estremecerme ante un nombre y una cicatriz, nunca más dejar que me falte el aire... Estoy triste porque va pasar el tiempo y voy a ser feliz sin ti. Porque vamos a envejecer, y donde quiera que estemos, tan solo seremos un par de desconocidos al cruzarnos por aquellas calles. Y pasaremos sin saludar,  y sin darte la vuelta pensarás después de verme ''¿Cómo se nos hizo tan tarde?''.











Hay preguntas que no deberían hacerse

lunes, 3 de junio de 2013

El único que puede dar algo por mí es aquel que no puede dármelo todo





'' Voy a darlo todo por ti'', me dijo. 
''Pobre ingenuo'', pensé mirandole mientras me sonreía. Yo sonreía porque no quería grandes demostraciones de amor, ya no las necesitaba...
Quise decirle, que el único que puede dar algo por mí es aquel que no puede dármelo todo, porque me da lo suficiente. 
El único al que le dejaría destruirme esta noche y reconstruirme por la mañana.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Tú y yo ya no sabemos como decirnos adiós.

- ¿Piensas quedarte ahí por mucho tiempo?.

- Es lo que siempre hago. Quedarme aquí, esperando que me esperes.

- Esperando hasta que te deje pasar otra vez por mi puerta. ¿No te parece irónico?.

- ¿Qué me vaya y aparezca sin avisar?. ¿O que pretenda que me consueles por última vez?

- Que estés aquí ahora. Dispuesto a quedarte un rato más conmigo, solo por el miedo a tener que despedirnos hasta la próxima.

- Tú y yo ya no sabemos como decirnos adiós. Puede que yo sea demasiado egoísta, y tú tengas demasiada culpabilidad dentro de ti.

- Puede que tú no me dejes irme a ninguna parte, pero tampoco dejas que me quede. ¿Por qué será que siempre, a pesar de todo, vuelves?.

- Vuelvo porque sabes que estoy completamente solo. Vienes aquí y me siento que soy una persona un poco mejor. Cuando me perdonas, soy menos malo con el mundo, contigo, y conmigo mismo... Vuelvo porque no puedo esconderme como me escondo delante de los demás. Porque contigo no tengo ninguna máscara y me temo que no soy perfecto... A veces no te soporto. Odio la forma en la que me miras porque noto que me quieres, y no me lo merezco. Odio la forma en la que me miras porque noto que no eres feliz, y no te lo mereces. A veces desearía que me mintieras. Me gustaría que me gritaras lo cabrón que soy y dieras un portazo. Que volvieses a intentar salvarme porque no creo que nadie más pueda hacerlo. Vuelvo, porque me volvía loco que estuvieras loca por mí. Y me moría cada vez que morías de celos por mí... Y mírame ahora.

- Era justo lo que necesitaba oír. Gracias, por recordarme aquello que nunca debo olvidar cada vez que te vea.

- ¿Que, después de todo, aún me quieres?

-  Que, después de todo, yo me fui un día y tú no saliste corriendo detrás.

viernes, 17 de mayo de 2013

Aunque no hablásemos de ningún ''nosotros''


La claustrofobia aparecía y me embriagaba. La sensación de que nos iban a descubrir en cualquier instante, que se desmoronarían aquellas cuatro paredes mientras te estabas poniendo la ropa interior. Y todos podrían contemplar tus piernas. No me hago a la idea de como en esos momentos aún no me incomodaba compartirte. No me incomodaba ni siquiera el viejo colchón del motel los viernes tarde. Me recordaste a Audrey Hepburn al salir de la ducha envuelta en el albornoz. Te recogías el pelo intentando parecer despreocupada y sacabas del bolso tu carmín de labios. Siempre frunciendo el ceño, siempre intentando aparentar que no acababa de ocurrir nada en las últimas dos horas con la luz apagada. La oscuridad hacía, que al decir que lo que hacíamos no estaba bien, te sintieses un poco menos culpable. En cierta forma me encantaba ese caos que habíamos creado nosotros, aunque no hablásemos de ningún ''nosotros'' delante de nadie. Disfrutaba de cada débil sonido que emitías, incluso sabiendo que eran fruto del arrepentimiento. Arrepentimiento por ser tú la que estabas enredada entre las sábanas. 
Sabes que me perdían esos ojos grandes, vidriosos, que fingían no conocerme en las treguas que habíamos pactado durante esas mañanas que coincidíamos de casualidad camino a la facultad. Y a la vez me incitaban a invitarte a otra copa, como hice la primera vez. Recreaba nuestros encuentros constantemente, deseando que llegase el próximo solo para escrutar tu expresión insegura al cerrar la puerta tras de ti. La palabra fidelidad nunca suscitó en mí ningún sentimiento al que entregarme. La falta de escrúpulos tampoco me impedía dormir por las noches. Será porque eras lo menos parecido a la mujer de mis sueños por lo que te perseguía. Será porque me recordabas a mi adolescencia atormentada cuando me evitabas en los pasillos, y eso me volvía loco. Era tan caprichoso, quería exprimirlo todo de ti y no dejar a penas restos. Hasta que no quedase rastro de tu cuerpo inexperto, quizás al principio no advertí que también tenías alma. 


lunes, 13 de mayo de 2013

La piel que ya no siente escalofríos y los besos que no saben a nada

Te terminé odiando, como se odian los cuerpos cansados entre cuatro paredes. Las arrugas de la cama que nadie tiene ganas de hacer, la piel que ya no siente escalofríos y los besos que no saben a nada. Como se odian las madrugadas mirando al techo, esperando que pase algo, esperando que pase alguien. Engullida así en esas sábanas, en lo más profundo, arrojada al vacío ,de pronto, absorvida por la fuerza de la tierra, arrastrada a una oscuridad que tiene nombre en sus cuatro esquinas... Un nombre que conoces bien, que repites en voz baja hasta caer dormida cada noche. Hasta despertarte una mañana, por fin, y ver que ya no sientes odio, porque en realidad ya no sientes nada.
















...Ya no sientes nada, pero sigues viva. 

sábado, 13 de abril de 2013

Nuestras sangres se mezclaban en una perfecta polaridad pero éramos una unión destructiva




 Extasiados y conscientemente furtivos el uno del otro,
 tus celos me complacieron.
Teníamos miedo de la ternura.
Siempre esa ternura que me aterraba cuando atisbábamos la debilidad en lo lascivo.
 Cuando intento nombrarte y tropiezo frente a los ojos que me ofrecieron el mundo,
pero que ahora me miran vacíos e inconexos.
¿Por qué me convertiste así de errante y perdida? ¿Por qué me volviste a enfermar?.

lunes, 8 de abril de 2013

Luces de neón rojas auguraban un buen final

Siempre que paso por delante de algún teatro me paro en taquilla y no sé si entrar. Me voy y camino, porque es lo que hago siempre que estoy nervioso y la gente empieza a formar grandes colas en la entrada. Camino tanto que mis pasos parecen los tuyos y la angustia comienza a desvanecerse. Pero el regreso a casa es más triste que una película de Agnes Varda. Más triste incluso que las ausencias en las butacas de una sala y los escenarios vacíos después de una función. La mía y la tuya.

A veces me gustaría volver entre bambalinas contigo, aquellas como de la Francia del siglo XIX y verte frente al tocador. Con tus tés de domingo, tus moños llenos de horquillas, y aquellas manos finas de pianista. Luces de neón rojas auguraban un buen final. ''Lo importante es que no dejen de aplaudir'', decías elegantemente al igual que al saludar al público. Representabas una escena dramática solo para mí. Me llevabas a tu pequeño apartamento, me quitabas el abrigo y continuábamos el ensayo de nuestro propio espectáculo. Tú la musa de la mirada triste y yo el espectador que te llevaba flores y el calor que no te daban los focos.

martes, 2 de abril de 2013

Necesitas vivir en guerra pero a ella la necesitas más que a cualquier guerra.

El problema es que nunca has dejado que nadie luche por ti. Prefieres estar tú solo en el frente de combate, seguro e insolente, como si retaras a cualquier inocente que te viera sonreír. Para demostrarte a ti mismo alguna valentía de la que en el fondo careces. Para comprender así, que las peores batallas, las más crueles, son las que nos enfrentan con el pasado. Porque aunque muchos sean muchos los actos heroicos estos no van a cambiar lo que sientes. Tú no eres ningún héroe porque siempre vas a tener miedo. Miedo a que te echen en el olvido y no vuelvan a escribir sobre ti. A que el tiempo te decepcione ya no puedas encontrar el camino a casa... A hacerle caso por una vez a lo que de verdad quieres.

Sí, sé que tú no lamentas nada. Yo tampoco me arrepentiría de alguien que supo hacerme feliz sin quitarse la ropa. Porque follar puedes hacerlo con cualquiera, pero tener el corazón caliente ya es otra historia... Y en esta historia no quedan vencedores ni vencidos, ni una triste guerra fría en tu colchón porque ya no te espera. Necesitas vivir en guerra pero a ella la necesitas más que a cualquier guerra. Y por eso mismo nunca vas a poder estar en paz.   





( Relatos para Odile )

lunes, 1 de abril de 2013

Sé feliz y no me busques más

No quiero dejar nada a medias y menos ahora. Yo ya era una mujer incompleta cuando te perdí, otra vez, por enésima vez, 
y sobreviví.  
No me aterra el dolor y lo sabes, es una condición inmanente a mi ser aunque sí te confieso que sufrí. Sufrí mucho pero he de confesarte que no fue por ella, ni por ti. Fue por mí. 
Primero por mí porque nunca he podido entender, 
¿Qué buscabas, que buscas, 
que te dan y que te dieron ellas que yo no te di?
Porque yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabes.  

Bueno, el motivo de esta carta no es para reprocharte más de lo que ya nos hemos reprochado en esta y quien sabe cuantas vidas más. Te dije que yo ya me hacía incompleta de tiempo atrás, ¿pero que puta necesidad de que la gente lo supiera?. Y ahora ya ves, mi fragmentación estará a la vista de todos, de ti... 

Disculpa que no me pare en tu casa para decírtelo de frente. No pretendo causarte lástima, 
ni a ti ni a nadie. Tampoco quiero que te sientas culpable de nada. 
Te escribo para decirte que te libero de mí, vamos, que te ''amputo'' de mí. 

Sé feliz y no me busques más. 
No quiero volver a saber de ti ni que tu sepas de mí
Si de algo quiero tener el gusto antes de morir es de no volver a ver tu horrible y bastarda cara de malnacido rondar por mi jardín. Es todo. 

Se despide quien le ama con vehemente locura,
su Frida.



(Adaptación de una carta de Frida Kahlo a Diego Rivera.)

domingo, 10 de marzo de 2013

Ni aunque quiera, ni aunque quisieras


Ni quiero ni puedo 
Ir a sitios de los que no se puede volver
Sitios en los que no me quedaría
Ni aunque quisieras quedarte esta vez
Ni aunque lo intentes
Abrirme las piernas, engañarme con sueños
Que no voy a creer
Con trucos
 Que me sé de memoria
Que huelen demasiado a ti 
Que te veo venir 
A venderme poesía barata 
A llenarte la boca de palabras 
De cosas que ya no quiero oír
Ni aunque quiera
Ni aunque quisieras
 Aparecer
Ponerme de cara a la pared


Esta vez no
''Mi amor''










domingo, 3 de marzo de 2013

Víctima de Eros

Como si todos los mares y océanos pudieran ahogarme de la manera en la que me mirabas, con esa expresión impersonal e íntima a la vez. Una visión inquietante y ambigua, parecía que esperabas algo de mí y lejos de saber si no te decepcionaría descorchaba una botella del 89. La intangibilidad del momento mientras yo hablaba de cosas banales en el suelo del loft y tú citabas a Tolstoi con melancolía. Te imaginé dentro de un cuadro de Andy Warhol y sentí celos de todos los que te habían besado antes que yo, y quise entonces que permanecieses dibujada ahí, inmóvil para siempre. Deseé que esos desconocidos no se sentasen a tu lado en el metro para detenerse en los pliegues de tu camisa. Porque ellos nunca podrían entenderte más allá de tu pelo rojo y de la pose extraviada que te hacía recostarte sobre el cristal. Porque no sabían que hablar del tiempo te hacía llorar sobre todo cuando llovía. No verían el dolor que te rodeaba, ni podrían llegar a amarlo. ''Nadie me conoce del todo - me confesaste una de esas tardes en las que estabas especialmente triste - ni siquiera tú.'' Y creo que tenías razón, Odile. Debí haberte mirado sin que se ahogasen las palabras de una vez por todas y hacerte el amor de verdad. Como siempre imaginé hacerlo y nunca lo hice. Tendría que haber tenido el suficiente valor para abrazarte cuando la calefacción se rompía y mostrarte que el mundo no estaba tan equivocado como creías, que no todo era soledad.


Odile,
preso de tu ritmo poético
esclavo de tu sombra
víctima de Eros

miércoles, 27 de febrero de 2013

He creído conocerte de nuevo, ambiguo y sin pudor

Te he recreado en la sombra, atemporal entre mi aliento. 
Extraviado, transpirando el consuelo de mi piel caliente pero esta vez te quedabas.
Y más tarde, he visto la huella en los bálsamos que cubren las heridas de mis penas de ayer. 
Apareces despacio. 
Y entre sucesiones de antologías de poetas perturbados, te he recreado a años luz de aquí. 
Allí en Finlandia, donde el frío es transparente y no me hace daño. 
He creído conocerte de nuevo, ambiguo y sin pudor, hablándonos en silencio. 
Te he recreado ebria y húmeda.
Pero ya no hay bañeras donde llorarte y he cortado la raíz.
Y los trenes se alejan de mi cama para siempre...

miércoles, 20 de febrero de 2013

Estamos tan vacíos que invitamos a cualquiera a follar y pretendemos seguir vivos después...

Le dejó está carta debajo de su puerta:


En el fondo siempre supe que no querías a nadie, y que yo en realidad no te quise hasta el día que te fuiste. Es curioso confesarte esto ahora, tal vez me he acostumbrado demasiado a dejar estas cosas para el final, como todas las que son importantes. Todos esos ''podría haber sido diferente'' que me dijiste, en efecto podrían haber sido diferentes. No sé bien en que momento, tan lejos el uno del otro, pero matamos el romanticismo. Estamos tan vacíos que invitamos a cualquiera a follar y pretendemos seguir vivos después... Tú y yo nunca creímos en el destino, ni en Dios, ni en nada, y resultó que tampoco estábamos preparados para creer en nosotros mismos. Ahora comprendo que tengo deudas con tu cuerpo que nunca podré saldar, y que me pediste un precio demasiado alto para poder llegar dentro de ti. No sé si me compensaron todos los cigarrillos con los que celebré mis fracasos, si sirvieron de algo el resto de noches en vela sin fumar. Pero en el fondo, siempre supe que no querías a nadie, y si de algo estoy segura ahora es de que nadie podrá quererte a ti.





Y se fue

martes, 19 de febrero de 2013

''Siempre besamos con tanta facilidad a los que no nos quieren, porque nosotros tampoco nos queríamos''

A ti lo que te pasa es que has leído mucho a Cortázar, y claro, te ocurre lo mismo que a él...

Deseas que detrás de este espectáculo de palabras aún quede la esperanza de que esa persona te lea, de que no hayas muerto del todo en su memoria. Deseas que cada mujer parecida a ti se agolpe como un silencio ensordecedor frente a él. Y piensas que vuestra historia fue como la de los personajes de Rayuela, aunque estas calles no fuesen París en 1963. Sabiendo que vuestros encuentros casuales que eran lo menos casual en vuestras vidas, andando sin buscaros pero sabiendo que andabais para encontraros. Porque todo ocurría en cualquier momento, sin horarios previsibles, y que lo más importante sucedió cuando ya nadie lo esperaba.

Y maldecirás a esa vida que apenas sin conoceros ya urdía lo necesario para  desencontraros minuciosamente. Y dudarás si de verdad os fue bien o mal: si inventasteis el Edén, vivisteis en la nostalgia de un paraíso perdido, fabricasteis utopías y os propusisteis un futuro... Recordarás cuantas veces te sentiste morir en él, atravesada de espacios que crecían y te comían como mariposas hambrientas.

Pero con el tiempo aprenderás que hay amores que atormentan, que no sirven de puentes porque no se sostienen de un solo lado. Que para verle como querías, tuviste que empezar por cerrar los ojos. Entenderás que el mismo que te daba esa especie de felicidad funcional ahora solo te da el frío, la distancia y el café amargo de medianoche entre mesas vacías... Aquel que será por siempre imán de imágenes, las más turbias y vanas, el que siempre fue un espejo terrible y una espantosa máquina de repeticiones. Vivirás un tiempo de prestado haciendo lo que otros hacen y lo que otros ven, y sabrás muy bien que él no estará, ni aquí ni dentro de la cárcel donde le retienes, ni en ese río de calles y puentes... Te darás cuenta que no estuvisteis enamorados. Solo hacíais el amor con un virtuosismo desapegado y crítico para luego caer en silencios terribles, mientras os mirabais y sentíais que eso era el tiempo. Como la sensación que te dejaban esas lentas lluvias de renuncias, despedidas y tickets de metro...

Los días pasarán, y con ellos la imposibilidad tan obvia de quererle.
Y al final de cada día que pase te convencerás a ti misma: '' Recapacitemos, todo había empezado porque todo tenía que acabar... '' Y sin hallar consuelo en que todo dura siempre un poco más de lo que debería, sabrás, que cada vez irás sintiendo menos y recordando más. Y releerás estás líneas:


''... bien pudo suceder que acabáramos besándonos, siempre ha sido tan fácil para tí y para mí, siempre besamos con tanta facilidad a los que no nos quieren, porque nosotros tampoco nos queríamos, creo que lo sabes'' 

lunes, 18 de febrero de 2013

Dejemos de jugar al beso de Judas donde ya solo quedan raíces muertas

Odile. Siempre escribías sobre Odile, sobre mí.
Odile y sus ganas de sentir lo que nadie quería que sintiésemos. Sus huida hacia atrás, retornando a vidas de otros que se habían llevado parte de la suya. Odile y los fulgores y humedades de su cuerpo, sus largas ausencias, la cálida desnudez de su alma... Las mismas carencias palpitantes en el ella, las mías, en definitiva las tuyas también. Siempre hubo semejanza entre nuestras fisuras, siempre hubo algo que llamamos amarnos en medio de la desolación de las calles de esta ciudad. Odile tu musa, todos tus personajes atormentados son ella, todas tus historias vivirán en ella inexorables al paso del tiempo... Pero no nos engañemos amor, yo fui la más triste de todas las musas. Y no culpes a mis ojos de gato de que tu recuerdo ahora se marchite en las camas que no nos dio tiempo de quemar. Que eche de menos aquellas anormalidades tuyas ahora que la normalidad está de más. Y no me pidas que te invente nuevas verdades, hace tiempo que mi voz olvidó como sonaban ciertas despedidas.Ya no somos dos niños, dejemos de jugar al beso de Judas donde ya solo quedan raíces muertas. Sabes bien que no me queda ninguna certeza, sabes bien que allí donde tu estés yo siempre voy a tener frío.

Volveremos y no seremos los que éramos

I
Ardieron las trincheras en tu vientre
y en el mío, las tibias balas resbalaron
hasta pronunciar su suicidio
no fueron armas las que acribillaron

II
Prisioneros de los daños colaterales que infligimos
cabamos las propias tumbas donde condenados a permanecer
volveremos sobre nuestros pasos

III
Volveremos y no seremos lo que éramos
la noche roerá los huesos
de culpables e inocentes

IV
Volveré, algún día entre escombros
hasta que el cielo escrito en rojo me abrace con su herida
sin dientes que clavarte, sin entrañas para recordar

VI
Y aquella guerra es ahora un descampado
donde nuestros cadáveres cubiertos de polvo
nunca podrán descansar en paz






y todos dirán ''pobrecita, murió de amor...''

Siempre vagando por los tejados como un gato sin nombre

Creo que Odile nunca se vio a si misma como una femme fatale, pero parecía una ninfa, una Lolita de Nabokov cuando me pedía por favor que le quitase las medias. Sin saber si sus palabras se trataban de una súplica o de más bien un reproche, ignoraba su educación de niña y atendía a mis propios modales. Cuando se enfadaba hablaba en francés y su entonación era de lo más encantadora. Cuando se enfadaba se tumbaba en la alfombra roja de la entrada y esperaba que yo lo hiciese a su lado. Una extraña costumbre que acababa en reconciliación para luego apagar la luz. Mis pupilas no lograban adaptarse a la profunda negrura del recibidor y no podía darme del todo que era ella. Que tantas veces hacía acariciado un cabello largo que en ese momento era el suyo, en el que mis manos que ahora recorrían su espalda se entrelazaban. Anhelando cada último suspiro de unos labios cuarteados que entonces rozaban mi barbilla, y se volvían lentamente duros al contacto. Y en ese entonces que la tenía delante de mí, a esa fusión de mis antiguas amantes que no supieron cautivarme como lo haría ella, mis sentidos estaban completamente nublados. Y yo, ¿que hacía yo? Siempre vagando por los tejados como un gato sin nombre, solo podía desear que volviese mañana.




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