sábado, 13 de abril de 2013

Nuestras sangres se mezclaban en una perfecta polaridad pero éramos una unión destructiva




 Extasiados y conscientemente furtivos el uno del otro,
 tus celos me complacieron.
Teníamos miedo de la ternura.
Siempre esa ternura que me aterraba cuando atisbábamos la debilidad en lo lascivo.
 Cuando intento nombrarte y tropiezo frente a los ojos que me ofrecieron el mundo,
pero que ahora me miran vacíos e inconexos.
¿Por qué me convertiste así de errante y perdida? ¿Por qué me volviste a enfermar?.
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