lunes, 13 de mayo de 2013

La piel que ya no siente escalofríos y los besos que no saben a nada

Te terminé odiando, como se odian los cuerpos cansados entre cuatro paredes. Las arrugas de la cama que nadie tiene ganas de hacer, la piel que ya no siente escalofríos y los besos que no saben a nada. Como se odian las madrugadas mirando al techo, esperando que pase algo, esperando que pase alguien. Engullida así en esas sábanas, en lo más profundo, arrojada al vacío ,de pronto, absorvida por la fuerza de la tierra, arrastrada a una oscuridad que tiene nombre en sus cuatro esquinas... Un nombre que conoces bien, que repites en voz baja hasta caer dormida cada noche. Hasta despertarte una mañana, por fin, y ver que ya no sientes odio, porque en realidad ya no sientes nada.
















...Ya no sientes nada, pero sigues viva. 
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