lunes, 29 de diciembre de 2014

Caprichoso y desleal corazón




Estar tan cerca de la muerte como para solo desear la vida. Estar tan cerca de la vida como para ver la facilidad con la que muere un ''nosotros''. Sin que nadie lo sepa. Lo que fuimos, la forma en la que solo tú y yo sabemos dolernos. Reinventando la historia de mierda con la que venimos cargando detrás. Vaciándonos lentamente por dentro. ''Es como si no hubiera pasado el tiempo, pero ha pasado'', dices. Y yo todavía sigo odiando pasear por los aeropuertos, tener que ser yo en otra ciudad, y todas esas estúpidas cosas. Supongo que nunca me acostumbraré a no vivir rodeada de mar, a vivir de esta forma. Supongo que esto es así, y ya está. Que nos necesitamos jodidamente y mucho más que para joder, porque ya nos hemos jodido bastante. Que ya lo intenamos lo suficiente. Que no se puede hacer nada. Pero debes saber, que hay días en los que daría la vuelta al mundo solo para dejar de dar vueltas sobre mí. Que me iría. Que me iría a donde fuese con tal de poderte encontrar. Con tal de recordar una sola vez más la sensación que producían tus abrazos. Para poder soportarme a mi misma, para ponerme a salvo de mí. ¡A ver si por fin en alguno de esos viajes el maldito destino me volvía a poner en tu camino!. En fin, que sé yo... Te juro que hay días en los que lo haría. Días como hoy. Pero un día es muy poco tiempo. Y dos años son demasiados, incluso para mí. Y tiempo es precisamente lo que nos faltó. Ahora lo entiendo. Ni el mejor amor le hubiese bastado a tu caprichoso y desleal corazón. Y aún así, tienes razón sobre mí, puede que lo sea. Que a veces solo sea una pobre puta enamorada del amor. Y no de ti. Solitaria. Infeliz.


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