martes, 21 de julio de 2015

La petite mort


Fotograma de La desaparición de Eleanor Rigby, de Ned Benson.



''El tiempo no para por nadie, parece, solo sigue hasta que te arrolla, y si tienes suerte sales malherido.Pero nadie ha logrado parar el tiempo de la manera en la que lo hacías tú''




''La tragedia es como un país extranjero. No sabemos hablar como los nativos''






‘’Cuando pienso en mi muerte pienso en alguien haciéndote el amor cuando yo no estoy ahí’, dijo Bukowski, aquel viejo y lúcido cabrón. Lo escribió posiblemente en un ataque de celos e inspiración. Tal vez era un romántico, o simplemente estaba cachondo, y nada más. Lo que sí sé es que a él le tuvieron que joder bien, y con prisa. Como a mí. Sin dinero en los bolsillos y sin una bonita historia que contar. Sin final. Creo que entiendo a este infeliz, que siento su dolor, en este asunto de creerme también una perra condenada. En este continuo drama. Exorcizarte en el tiempo, detener ese reloj que un día nos marcó el paso a los dos. Y seguir. Porque yo además de morirme siempre, tampoco me termino de morir, ni siquiera cuando pienso en mi muerte. 

Cuando pienso en mi muerte, sin embargo, pienso en tus manos, y en correrme. Fíjate si soy una suicida emocional que incluso a veces añoro los besos. Pero los de verdad. Y sentirme como en casa. Cómo si tú pensaras lo mismo, como si fueras algún Bukowski emborrachándote por mí en la barra del bar..Pidiéndole al vaso de whisky que regresara. Que te curara. Para recordar lo jodidamente hermoso que es sentirse vulnerable delante de alguien. Para recordar lo que se siente. Al volver a desear. Al dejar que se te inunde el alma.

Hasta que olvides cómo nadar.
Cómo salir a flote.
De entre toda esta distancia.

Necesitar tanto de alguien, como aquel que está tan muerto en vida, y que solo necesita morir.









aquí,
en tus brazos
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