martes, 1 de marzo de 2016

Backstage



''Hay historias de amor que son como amapolas, 
rojas, frágiles, casi viento...
y aún así, se agarran a la garganta''
- De tu ventana a la mía




Esa había sido sin duda su mejor actuación. Había pasado horas observando de soslayo la pantalla, midiendo cada uno de los detalles que acompañaban a sus gestos. Creyéndose muy valiente, se había sacado el alma y en su lugar calzaba unos zapatos de tacón. Andaba decidida. Entonces no sabía que la sonrisa y la mirada hermética –y que todo, incluso la férrea máscara que portaba, se le habían desprendido de la cara, resquebrajándose sutilmente tras un largo beso–. Como los de las películas. Ignoraba que ahora al traspasar con andares felinos la puerta principal, lo hacía totalmente descubierta. Sin darse cuenta dejó de actuar. Ya no era bonita. En cuestión de meses, el dolor comenzó a ser físico. Las piernas no le respondían. Hasta que la casa se quedó vacía no supo que se había terminado. Tan pronto como se encontró sola, la frase de despedida que antes había aprendido de memoria, se evaporó con prisa en sus ojos. El diálogo ya no podía dar más de sí. Al llegar la noche cerró todas las ventanas; deseando que el último batir de la voz que aún la rondaba no escapase volando, pero el intento de retenerla resultó decepcionante. 



Los aplausos continuaron como si nada circulando a través del aire.
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Entradas

Follow by Email