domingo, 2 de octubre de 2016

Carta a favor de la nostalgia




(No) tan querido:



Mentiría si te dijera que nunca pienso que este último mes ha sido un sueño. Pero lo cierto es que en vez de eso, esto se le parece un poco más a una mala pesadilla. Hoy he salido a la calle sin recordar que era domingo y te juro que hacía tanto sol que me cabía hasta en la garganta. Para ti un domingo no es más que eso. Un día cualquiera de la semana. Pero para mí un día es decepción. Una semana desengaño.  Y un mes resentimiento. El resto es silencio y no se puede decir. 

Podría hablarte de tiempo y de excusas, contarte que después de ti, hay más paréntesis que palabras. Y que en medio siempre está la culpa. Pensarás que es irónico. Ahora que tengo libertad de sobra, sigo teniendo el mismo olfato de perro para todo lo tuyo. No es casualidad que hoy me ahogue en esta resaca. Después de todo, contigo el exceso de desamor siempre se pareció demasiado a la ausencia de amor propio. Y el cariño a un espejismo. 

Aquí no me falta el aire para respirar. Pero las noches son largas y esta ciudad a veces consigue hacerte sentir como un verdadero intruso. Como de costumbre, todo me sigue pareciendo poco, y con poco, me basta si es una señal tuya. No lo llamaría esperanza, pero sigo poniéndome los vestidos que tanto te gustan y sonrío de una forma que le duele hasta al espejo. 

Pronto ya no será uno sino dos meses. Creo que esta vez me prepararé mejor para guardarme del frío. Empezaré por mudar la piel antes de que al otoño comiencen a salirle llagas. El tercer mes será olvido. El cuarto indiferencia. Pero hoy te llamaría y me quedaría colgando de tu voz hasta que se hiciera de día. Al fin y al cabo, sexo y amor a veces no caben en la misma cama, pero desde la distancia incluso a ti te lo parecía. 


PD. Espero que eso que buscas finalmente exista. Que te tiemble la vida cuando me recuerdes y que de vez en cuando el orgullo te deje tragar saliva. Espero que seas todo lo que no fuiste, que sientas todo lo que no sentiste, que beses el suelo y el cielo. Y que el miedo mañana sea menos. Espero que no te enfades mucho cuando alguien te toque el pelo y que algún día dejes que otras manos te cuiden. Que seas feliz, pero lejos. Que cambies las dudas por promesas. Y que nunca más tengas que arrepentirte. 
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