martes, 12 de abril de 2016

Todo lo que sé sobre la intimidad



"Tenía al pájaro de la felicidad cogido por la cola; 
se me ha soltado dejándome en la mano la pluma con la que escribo"

- Stanislaw Jerzy Lec, Pensamientos despeinados




Todo lo que sé sobre la intimidad
es que hay ventanas sin cortinas que a pie de calle muestran las casas en esqueleto
Y que en la escuela enseñan con un gesto de poética complacencia
que es mejor decorar con flores de plástico las miserias
Para que no huelan
Dijeron que era de mala educación pararse a mirar cómo se aman los demás
Que era algo sucio lo que las primaveras de Neruda le hacen a los cerezos
Mejor no preguntar
Y algún día intentar sobrevivir en los márgenes de otros cuerpos
en donde el dolor propio se vive sin paliativos
y en el de los otros eres siempre un extranjero

Crees que sabes de la pasión que está escrita en los libros
y que los besos en la frente consuelan
pero no cómo la saliva de una sola boca consigue tapar toda esa vergüenza
que nace y muere en el estómago
Y es que a veces la llevas silenciosa en la punta de la lengua
A veces es la enfermedad o la metamorfosis de las mariposas
Algo así como la decepción que aparece
al no reconocer a tus amigos de antes en el recuerdo
Que te tiemblen las piernas en los aeropuertos
y que toda cuestión de ego se convierta en una lucha

Todo lo que sabes sobre el sexo
es lo poco que puedes decir sobre la intimidad
Decir que hubo mejores tiempos
En los que incluso hasta hacernos daño salía mucho más barato
Pasar toda una mañana deshaciendo el amor
y esperar luego la indigestión de las tres de la tarde
cuando la desnudez reflejase la luz del día en sus espejos
Puede que ya no soportes mirarte
Puede que le hayas pedido un rescate a más de un desconocido
falsos héroes que te quitaron las legañas
en medio de calles o estaciones que parecieron ser eternas
hasta olvidar cómo el último verano te dejó las manos frías
Y es que aprendiste que masturbarse en público está casi tan mal visto
como reconocer que necesitas cariño

Esa es la tara de una sociedad que se pervierte
y el pensarnos vulnerables siempre un miedo patológico
No conocer nada más allá de tus pulmones y del aire
las tristezas habituales
y los fracasos después de cumplir los dieciocho
Y que tu mundo es tan frágil
que incluso el soplar de nuevo las velas pondría a temblar a Dios
si al menos tuvieses fe en algo
La intimidad intacta
la artificiosa perfección
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