martes, 8 de agosto de 2017

Primeras voluntades




Déjame sentir la punta de tus dedos otra vez sobre mi espalda, empujándome, cuando todo esté oscuro, cuando todo esté perdido.

—  Roberto Bolaño


***


Supongo que lo único que intento decirte es que,
si el futuro se vuelve de color rojo y el cielo un hervidero,
si la luna llena nos diagnostica nuevas neurosis,
si el tic-tac del mundo se para en seco, si la vida deja de darle cuerda a los relojes,
si la vida deja de dar las vueltas necesarias para que la muerte no sea un juego de niños,
si algún día alguien vuelve a romperme el corazón tan fuerte, que recuerde lo que era sentirlo,
si ese día dejo de temerle a los precipicios y a que los océanos helados cubran esta ciudad y no me lleven a mí,
si tengo que tapar mi propia vergüenza en las noches de verano, si me quema el asfalto en pleno invierno,
si mi cuerpo enferma mañana y ya no puedo besar tus costillas, si nunca más vuelvo a verte,
me gustaría que mis poemas te los quedases tú, que olvidases tanta lágrima, tanta culpa, tanta sangre como manchas de aceite salpicadas por encima de la tinta,
que mis huellas las guardases para ti, que las guardases en el hueco en donde iba el amor, que las guardases detrás de tus ojos,
sobre mis pechos,
dentro de mi matriz.
Solo eso.



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